En una fría noche de luna, destellos dorados recubrían un delicado rostro ruborizado.
Valentina nos observaba con asombro y empatía, al descubrirnos en una situación poco común.
Ante Kwyer nunca me hubiese avergonzado, pero ante otra persona, podía ver la imagen que se planteaba.
Kwyer jaló de mi ropa.
–Etwhal, ¿Quien es ella?
Nunca aparto sus ojos de los míos para verle, por el contrario, se enfrascaba más en aferrarse a mí.
–Lamento no presentarme antes –se disculpó, avanzando hacia nosotros–. Soy Valentina Weissman. Es un placer conocerte, Kwyer.
–¿Por qué viene junto a ti?
Kwyer se distanció de mí apoyando su mano en mi pecho.
–Deja que te ex...
–Vengo a cuidarlo –me interrumpió Valentina.
–No es necesario– sentenció Kwyer frunciendo las cejas–, yo lo hago.
Volvió a aferrarse a mí, sin dirigirle la mirada.
–¡¡Ten cuidado!!– Exclamó sorprendiendo a Kwyer– Está herido.
Ella me soltó impulsándose hacia atrás, mientras observaba con récelo.
Mi rostro, no dejaba ocultar el dolor.
–¿Es cierto?
Quise desviar la mirada, pero no podía mentirle.
Asentí sudoroso. Intenté con todas mis fuerzas ignorarlo, pero no podía dejar de sentir ese dolor punzante.
–Ayer fui herido– apreté los dientes–, desperté en un hospital.
¿Cómo sabían mi situación?, me pregunte olvidando un detalle.
–Aquel Ellum nos informó.
Kwyer nos veía en secuencias uno a otro, sin comprender lo que hablamos.
–Ya veo, después de todo no era como el resto.
Pasaron varios segundos en silencio.
–No todos son así.
Me guiñó con una sonrisa malvada.
Mi rostro palideció intentando pensar otra cosa.
–¿Comiste algo Kwyer?
Cambié de tema sin encontrar mucha resistencia.
Ella negó.
–Yu... Valentina– llame su atención–, ya regreso, voy a traerle algo de comer.
Apoye mis manos en la pared de esa casa abandonada, mientras iba poniéndome de pie.
Kwyer se aferró a mi brazo, dejándolo ir al instante.
–Deja que yo vaya.
Dijo Valentina apoyando una mano sobre mi hombro.
–Se lo que le gusta.
La observé en silencio.
–Supongo que no hay de otra.
Comencé a caminar, volteando de tanto en tanto a verla, Kwyer estaba tranquila, pero dejarla con Yuti me dejó un mal sabor de boca.
Yuti:
Ella se ocultó tras sus rodillas apoyándose en la fachada de una casa, tras la partida de Etwhal.
–Me gustaría saber algunas cosas.
–¿Mm.. ?
Ni se molesto en observarme.
–¿Qué relación tienen?
Su rostro se ruborizo al punto de ver sus blancas orejas de un tono rojizo.
–Es... cálido estar junto a él.
Levantó dos cisnes de papel.
–Prometió estar a mi lado.
En su rostro sonrojado, se formó una pequeña sonrisa.
¿Él se enamoró de ella? No tiene sentido. No, tal vez yo lo malentiendo.
–Si lo prometió va a cumplir.
Su boca se abrió en silencio, cruzando nuestras miradas.
Esos ojos… Nunca había visto algo así.
–Él es muy amable.
Agacho la cabeza.
–Es cierto– asentí tomando un respiro– ¿Puedo preguntar algo más?
–Mm..
–¿Sabes quien hizo la barrera?
Ella guardo silencio.
Tsk. Me apresuré.
–Yo.
–¿Por qué razón?
–No lo se, fue la yo que no soy yo –murmuró volviendo a esconderse tras sus rodillas.
–¿Etwhal lo sabe?
Pude sentir el viento helado, arrastrando hojas marchitas.
–Él no sabe que hay dos yo.
–Tú otra tú, es la que esta detrás de todo.
Asintió.
–¿Puedo hablar con ella?.
–Esta descansando.
Al observar tras ella, pude ver el abrigo de Etwhal enganchado en un clavo saliente de la pared.
Kwyer volteó a ver el abrigo, pasando su mano con cariño sobre el.
–¿Le quieres?
Ella asintió aferrándose más a sus rodillas.
–Cuando él esta, me siento feliz –su rostro se iluminó por un momento–. Duele cuando él no está –continuó apretando su pequeño puño contra su pecho.
–Kwyer, necesito conocer tú otro yo.
–Ella esta descansando.
Desplegué mis alas y desenvaine mi espada.
Su cuerpo temblaba mientras tartamudeaba:
–¿Q-qué va vas a hacer?
–Necesito que le llames, por el bien de Etwhal.
–¡Por favor sal!
No sentí ningún cambio proveniente de ella.
Lance una estocada a su pecho, deteniéndome antes de llegar a ella.
–Lo volveré a repetir: Creo en tus palabras, por ello insisto que se presente, lo que le esta haciendo a él, no lo puedo dejar pasar.
La atmósfera cambió, el ambiente pacífico se sentía hostil, era similar a estar frente a una bestia hambrienta.
Kwyer se puso de pie, mientras que yo aleje mi espada de ella retrocediendo un par de pasos.
–¿Por que intervienes? No dañamos a nadie.
La voz de Kwyer cambió por una más firme y fuerte.
–Por fin te dignas a mostrarte, esto deja claro que si eran dos.
Rasco su cabeza con algo de fuerza, dejando algunos de sus cabellos en su mano.
–Tsk…
Chasqueó la lengua y me miraba con cierta apatía.
–¿Y? ¿Qué es lo que quieres?
Su actitud resulta ser de lo más detestable, el polo opuesto a lo que era hasta hace unos momentos.
–Varias cosas, pero lo más importante: libéralo de tu poder.
Su mirada era irritante, alejo sus ojos de los míos y siguió.
–Él esta bien como esta, eso es lo que quiere.
–Hay cosas que no tienen sentido ni para él, estas esperando que lo descubra y luego ¿Qué?
Arqueo las cejas viéndome de lado.
Cerró los ojos y soltó un suspiro.
–Ella no tiene mi poder. Sin él, no podrá vivir por mucho tiempo.
Me resultaba difícil unir lo que decía con lo que hacía. Había muchas lagunas en su historia.
–Se clara.
–¿No lo entiendes o eres idiota?
Cerro su puño y sus dedos tronaron.
–Soy la original, la verdadera Kwyer.
–Eso no explica tus intenciones– apoye mi mano sobre la estoque–, no lo que hiciste.
Pude verla apretar los dientes, sus ojos me veían con ira.
–Ella quiere que el permanezca a su lado, por ello intervine.
–¿No podías elegir un método sin manipularlo?
Ella negó varias veces.
–No lo entiendes y no lo vas a entender.
Esto no iba a ningún lado, pero usar la fuerza... Ese debía ser el último recurso.
–Voy a ser franca, soy un Ellum. Eso significa que puedo saber lo que piensas.
Ella me observaba con indiferencia, debe ser eso.
–En cambio con ustedes Kwyer, no puedo. Esa debe ser tu intención.
–Conocí algunos de tu raza antes, prefiero evitarlos. Solo es una contramedida.
Ella dejo de verme para observar el piso, eso solo me hace creer que le paso algo con los Ellums.
–No, por el contrario, quiero creerte, por ello, si no puedo comprenderte con palabras enséñame con tus pensamientos.
–Tsk, eres molesta.
Apoyo su mano en su frente con sus dedos sobre sus sienes, mientras negaba.
Soltó un fuerte suspiro.
–De acuerdo, solo esta vez.
Ella volvió a rascar su cabeza con fuerza, chasqueando la lengua muchas veces, hasta que me vio a los ojos, directo y sin titubear.
El entorno cambió tras ella. Era el mismo lugar, pero podía ver otro mundo translúcido superpuesto.
–Aumente la percepción, esta es mi realidad, el mundo ante mis ojos.
–¿Qué clase de poder es este?.
Dejo caer sus hombros y exhaló sin voluntad.
–Esta es mi realidad.
No entiendo bien lo que dice, otra dimensión, pero tendría sentido si hablamos del plano astral, por algún razón esto es diferente.
–¿Es otra dimensión?
–No, es el mundo en el que viví, ¿Querías mis recuerdos no?
Su poder es esto, me permite ver sus recuerdos mas allá de mi poder, es algo temible de cierta forma.
–¿Qué debo ver en ello?
Ella extendió sus brazos dándome lugar a todo.
–Creí que era claro, olvida el resto y céntrate en mis ojos.
Me concentre observándola sin sacar la mano de la empuñadura.
Ahí su historia fluyó hacía mí.

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