martes, 23 de octubre de 2018

Capítulo 13

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Allí estaba ella, siendo rodeada por todas las cosas que estaban en ese lugar: las paredes de la casa, el abrigo que le había entregado, los cisnes de papel, todas las cosas que habían en ese lugar, estaban girando a su alrededor. 
La verdad tras todo lo ocurrido, Kwyer y Critha son hermanas. Kwyer siendo la hermana mayor, Critha la delicada hermana menor. Ambas eran verdaderas Ultqiart, una raza que había destruido su propio planeta por desarrollar ciertas cosas que no debían ser creadas. Entre las cosas que crearon, existían dos hermanas. 
Fueron creadas de forma artificial, utilizando el genoma base de las Ultqiart. En otras palabras, ellas eran Ultqiart creadas de forma artificial con sus cuerpos modificados. Las crearon para ser armas vivientes y como tales eran excelentes, a tal punto de destruir su propio mundo. 
Los Ultqiart eran una raza extremadamente avanzada, sus capacidades mentales eran de gran nivel, sus cuerpos eran débiles. Su tecnología suplía sus carencias, no así les resultaba posible consumar sus objetivos. 
El primero era destruir a los Hagurat, una pequeña raza que habitaba en su mismo mundo. Ante sus ojos eran criaturas salvajes irracionales, lo cual era una idea errónea. Esas criaturas eran sensibles, amantes de la naturaleza y la vida. 
Lo segundo era dominar por completo a todos los Ultqiart, habían algunas facciones rebeldes que estaban en contra de todo esto, lo que conllevó a la existencia de un tercero en discordia. Erwanz, el Ultqiart creado por los rebeldes. Su creación llevó el conflicto a nuevas alturas, lo que conllevó por consecuencia a la destrucción de su raza y planeta. 
Ellos terminaron cayendo en Nexo. Allí, Erwanz quien había logrado manipular sus mentes, las había puesto en criogenia dentro de esas cápsulas. Aún así la cápsula de Kwyer fue dañada y ella por momentos recuperaba la consciencia. Mientras huían de los corruptos, acabaron en Szellem y cierto Walkyr entró en escena. 
Fui manipulado por él, conociendo a Kwyer y a una criogenizada Critha. Mis recuerdos fueron alterados para convertirme en su guardián, ya que tras la batalla contra ellas y escapando de los corruptos en Nexo, Erwanz había sido demasiado dañado y a diferencia de ellas, su cuerpo no podía ser curado. 
Me fue entregada su voluntad, ya que él no quería acabar con sus iguales. 
Todo ello terminó en esta situación, algo que ni él mismo podría haberse imaginado. 
El verdadero causal de este conflicto, es la doble personalidad que desarrolló Kwyer. 
Allí seguía ella, mientras recordaba esas memorias perdidas que me fueron entregadas. Y entonces comprendí algo crucial. No podía salvarla. 
Cualquier intento por salvar a Kwyer llevaría a la muerte de alguien. Ella o nosotros. De ser así preferiría ser solo yo, salvarlas a ambas aún con mi sacrificio. 
Tan alejado del pensamiento Walkyr. Erwanz, te agradezco la oportunidad que me diste: ser un Walkyr anormal, eso es lo que me deja pensar. 
Mis ojos se encontraron con los de Critha, comprendiendo que ella quería tomar cartas en el asunto. 
Me transforme sin pensarlo y me lancé sobre Kwyer, saliendo disparado en dirección opuesta a ella. 
Esperaba que mi poder me diera la oportunidad de alcanzarla, aún es demasiado pronto. 
Critha, en cambio, uso sus habilidades psíquicas para atravesar la barrera de Kwyer. Y aún así también fue repelida por esta. 
-¿Cómo podemos superar esto? 
Su pregunta tiene sentido, ambos usamos nuestro poder y aun así no logramos siquiera tocarla. 
-Usa tus habilidades sobre mi, llegaré a ella aun a costa de mi vida 
Sudor frío recorrió su rostro. 
-No mueras 
Eso es algo que no creo poder cumplir. 
Fui envuelto por las habilidades de Critha. A simple vista no habían diferencias, sin embargo al moverme, pude notar una absoluta libertad. 
Aun así, intentar llegar a Kwyer era desalentador, su habilidad psíquica me abrumaba, alejándome siempre que llegaba a escasos metros. 
Una gran ráfaga fue liberada de su cuerpo, el lugar comenzó a temblar y pronto, su área de efecto se había incrementado. 
Deje de lado toda mi razón, abalanzándome sin considerar nada. 
Mi cuerpo era dañado por todo lo que volaba a su alrededor, la habilidad de Critha cubría mi espalda con gran esfuerzo, mientras me asistía en mis esfuerzos por llegar a Kwyer. 
Varias dudas iban inundando mi cabeza, una por sobre todas quería ignorarla, ya que me daba mala espina. 
Tal vez Kwyer, no es quien creemos que es. 
No podía ver esa ventaja de Critha sobre ella, desde donde lo veo, sería fácil abrumarla. 
No, conozco a Kwyer. Ella esta así por haber perdido el control. 
¿En verdad conozco a Kwyer? 
Mientras más avanzaba, más pensamientos como esos iban abordando mi cabeza. 
Mi corazón estaba intranquilo. 
Logré llegar hasta ella, y sin dudarlo la golpeébajándola de su esfera psíquica. 
Regrese a mi estado normal, sosteniéndola en brazos, y todo lo que se encontraba girando a su alrededor perdió todo el sentido y salió disparado en cualquier dirección. 
Critha había sufrido unas pequeñas heridas. No podía decir que estaba mucho mejor que ella, aun asi fui a su lado a revisar sus heridas antes de regresar a una inconsciente Kwyer, para entender algo que no había entendido aun. 
Si la habilidad de Kwyer siendo desatada causaba esto, entonces entre los Ultqiart de mis memorias solo Kwyer... 
Mis ojos se enfocaron en ella, antes de salir disparado por un shock psíquico. 
Su consciencia había regresado, y con ello, su hostilidad aumento exponencialmente. 
Así es, solo Kwyer tenía el poder para destruir su mundo. Si podía dirigir mis pensamientos, entonces podría manipular a los Ultqiart para que se autodestruyesen. 
No es necesario controlar a todos, basta con controlar a los altos mandos, y con ellos usar las armas de destrucción masiva. 
Con ese pensamiento en mente, considerando sus habilidades y las de mis memorias, el poder de Kwyer es el único capaz de tal azaña. 
Todos esos pensamientos pasaron por mi cabeza al caer luego de ser golpeado, aun así me logré transformar a tiempo para reducir el daño de la caída. 
Al observar la situación, Kwyer había cambiado. Sus ojos eran Violáceos y su cabello había tomado una tonalidad violácea también, aquella energía que la rodeaba se había condensado a su alrededor, lo que me hizo erizar la piel. 
Es imposible para nosotros detenerla en este momento. 
-Critha, debemos huir, no tenemos el poder para detenerla 
Sin embargo, ella no me escuchaba. 
-¡¡Kwyer!! 
Gritó corriendo en su dirección, a la par que yo intentaba alcanzarla para huir. 
Solo un movimiento de su mano, bastó para que una gran fuerza psíquica nos barriera a ambos. 
¿Incluso en esta forma, no puedo hacer nada contra ella? 
Volví mis ojos a la dirección de Critha, quien se había puesto en pie y reiniciaba su marcha hasta Kwyer. 
Una gran energía similar a la de Kwyer, comenzó a desbordarse en Critha. 
-¿La misma capacidad? 
Kwyer movió su mano otra vez, sin lograr arrojar a Critha, aun asi la hizo retroceder un par de metros arrastrando sus pies. 
-Critha, desiste de tu causa. Fuimos creadas para ser armas y como tales, debemos destruir aquello que se encuentre en nuestro camino. 
-Hay otras cosas ademas de eso en nosotras. 
Sus ojos tomaron un color violáceo entre ese esmeralda y su cabello obtuvo un color rubio ceniza, con esa suave tonalidad violácea. 
Sus apariencias eran semejantes entre si, aún así la diferencia seguía en pie. 
Kwyer se veía molesta por las palabras de Critha y sin dudar se lanzó hacia ella, golpeándola con gran fuerza, sin obtener respuesta de ello. 
Me interpuse entre ambas, recibiendo una lluvia de golpes por parte de Kwyer. 
Mi consciencia se desvaneció. 

*** 

Algo cayó a mi lado, no se qué podía ser. Mi cuerpo se sentía pesado y adolorido, mis ojos no querían ser abiertos, mientras una gran presión me hizo reaccionar. 
Al abrir los ojos, Critha se encontraba tumbada a mi lado, su cuerpo se veía herido, no podía ver sus reacciones. 
Me puse en pie, reconociendo la realidad ante todo. Kwyer nos abrumó sin esfuerzo, aún si intentaba algo el resultado sería el mismo. Ser aplastado. 
Mis ojos regresaron a Critha, en aquel momento temía conocerla. Ahora quería salvarla. 
Reuní toda la fuerza que tenía golpeando a Kwyer, sin encontrar resistencia alguna. 
No entendía lo ocurrido, hasta observar su rostro. 
Una dulce sonrisa se encontraba en sus labios. No era la autonombrada verdadera Kwyer, sino que era la Kwyer que me gustaba, la tierna y delicada, esa que hacía latir mi corazón. 
-¿Por qué…?  
-Solo... Podía detenerla unos segundos... -tosió sangre entre palabras-palabras-. Seria... Una lucha... Sin fin... 
La sangre brotaba de su pecho perforado por mi puño. 
-Para Etwhal... Quiero la felicidad... Aun si no estoy en ella... 
-¿Porqué decidiste esto? 
Su cuerpo colapsó, cayendo sin fuerzas sobre mis brazos. 
Bajé lento hasta terminar arrodillado con ella en brazos. 
-Era la única... Forma... De salvarte... 
-¿Eliges salvarme antes de salvarte? 
-Te salvé... También la salvé... A Critha... De mí... 
Su mano acarició mi mejilla, mientras su cuerpo perdía todo vestigio de conciencia. 
-Adiós... Etwhal... 
Sus ojos perdieron la fuerza, el color violáceo distintivo en ellos, fue desapareciendo, dejando el frío en su cuerpo. 
-Kwyer... 
Su nombre escapó de mis labios, al igual que el calor escapó de su cuerpo. 
No había reacción de su parte. 
Critha despertó poco después, encontrando a un débil Walkyr llorando de forma desgarradora. 
Así terminó el sufrimiento de Kwyer. 
La verdad que llegó de sus manos me hizo comprenderlo todo. Solo ella podría detener a su alter ego, no había sentido en todo lo que quería hacer. 
Para Kwyer habían solo dos opciones desde el comienzo. Una era destruir todo y la otra era ser destruida. Ella eligió la segunda. 
Cuidar a la otra Kwyer ¿No se refería a ella misma? 
Mis ojos observaron a Critha. 
Debí haber entendido todo desde el comienzo. La otra Kwyer siempre fue Critha. 
Kwyer fue el primer proyecto, mientras que Critha fue el segundo proyecto: la nueva Kwyer. 
Recordando, tiempo atrás, no comprendía nada. Ahora todo tiene sentido, Erwanz había alterado las memorias de Kwyer y Critha tras estar en Szellem. También alteró los míos, utilizándome como seguro para contener a Kwyer. 
Esos recuerdos de mi juventud, conocer a dos chicas gemelas, recuerdos que me habían arrebatado. Tal vez por esos sucesos fui elegido por Kwyer, tal vez en algún momento al reafirmar esa doble personalidad, la Kwyer que me gustaba, esa inocente chica, era el reflejo de aquella joven que conocí tiempo atrás, sin olvidarse de mi. 
Critha llegó hasta mi, se arrodillo abrazando y llorando el fin de la vida de Kwyer, de alguna extraña manera, su rostro tenía paz, liberada de aquellas cargas del pasado. 
Decidimos enterrar allí mismo el cuerpo de Kwyer, luego de hacerlo, colapsamos el lugar, evitando el ingreso de extraños al sitio de su descanso. 
Ambos abandonamos el lugar para jamás volver. 

*** 

Habían pasado algunos meses. Critha había cambiado, no poseía ese rostro triste y solitario. A decir verdad, logré ingresarla a la Orden como alguien que había huido de Szellem por su genética, tomando total recaudo de ella y su accionar. 
Aladael se había recuperado. Las habilidades y la tecnología de Critha le ayudaron a estar en excelentes condiciones en poco tiempo. 
En mi caso, la herida dejada por la perdida de Kwyer aun seguía latente. 
-¿No había forma de salvarla? -deje salir esa pregunta como una voz hacia la nada. 
-La salvaste, era su deseo morir. 
Critha estaba parada a mi lado, observando junto a mi ese atardecer. 
No  en que momento ocurrió, aun asi ambos no nos alejamos el uno del otro, manteniendo esa compañía tranquila que genera su presencia. 
Un ruido ensordecedor se hizo presente, una presencia abrumadora envolvió todo llegando desde la distancia. 
-Etwhal. 
-Si, debemos ir a confirmar. 
Ambos nos lanzamos desconociendo a que nos íbamos a enfrentar. Sin saber que el destino de Manna, había dado un vuelco en el peor sentido posible. 
-No puedo dudar teniendo a tal compañera a mi lado. 
Una sonrisa se plasmó en su rostro, mientras tomaba mi mano arrastrándome a un peligro sin precedentes. 
Esta vez, seré un personaje secundario de este mundo, dejándome arrastrar por lo que el destino depare para nosotros. 

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