Había caído la mañana, la noche anterior había tenido un extraño sueño con ambas Kwyer. No se si fue mi propio deseo o los poderes de Kwyer actuando sobre mi, era tan realista que era aterrador.
Deje a Kwyer descansando, mientras iba a la base de la orden en la ciudad, quería averiguar la razón de esa carta recibida.
Tomé un transporte público, en vez de utilizar un medio de la Orden, no quería llamar la atención demasiado.
Al llegar fui bien recibido y se me pregunto sobre Kwyer, les explique lo que había hablado con Yuti y ellos aceptaron esas palabras sin mucha protesta.
Una sensación de incomodidad, como si todo fuera tan forzado, tan artificial.
El Dr.Weissman tiene peso en la orden, pensé para mi como respuesta a lo ocurrido, a la vez que iba dejando el lugar.
Todo iba saliendo de maravilla, aun así, no podía salir tan perfecto.
Alguien me estaba siguiendo y con ello, decidí tomar un camino diferente.
Tomé la ruta por una plaza, evitando los lugares poco concurridos, aun eso me sorprendió cuando la plaza a pleno día, estaba vacía.
–Buenas tardes –la voz de una mujer se podía oír tras mi espalda.
–Buenas tardes para usted – murmuré algo nervioso.
–Disculpa que robe algo de tu tiempo –una presión extraña dejaba el cuerpo de esa mujer. No había visto su rostro, pero por su voz no podía deducir otra cosa.
Reuní el valor necesario para enfrentarla, volteando en el acto.
Una mujer de rasgo delicados, una figura delgada, una piel pálida y ojos color esmeralda estaba frente a mi.
Me sentía incomodo al verla, me hizo recordar a la otra Kwyer.
–¿En que la puedo ayudar? – pregunté intentando suprimir la presión que su presencia ejercía sobre mí.
–Puedo sentir en ti la presencia de alguien a quien estoy buscando.
–¿Cómo podría ser eso posible?
Esta mal. No, debo alejarme de esta persona.
–Sé que la conoces. Ella es una joven de cabello blanco y ojos grisáceos, tiende a tener un carácter fuerte y su especialidad es manipular a quienes la rodean.
Esto es malo, ella esta describiendo a Kwyer. Es malo en varios sentidos.
–¿Puedo saber sus intenciones?
–Saber eso no va a cambiar lo que debo hacer ¿Aún así quieres saberlo?
Mi respuesta debería ser no, aun que quiero averiguar sus motivos y sus acciones.
–Aun quiero saberlo ¿Podrías hablar de ello?
Su expresión no cambio para nada mientras contaba con lujo de detalle lo que quería hacer a Kwyer cuando la encuentre. Eso fue algo perturbador, también habló entre ello de su pasado y como Kwyer la obligó a pasar a través de esa pandemia y a su equipo.
–¿Esa información es suficiente para ti, Walkyr?
No quería admitir que sentí cierta empatía hacía ella al oír su historia, por lo que me fue contado. Podría creer que Kwyer era la persona que traicionó a su gente y no Critha, aún así ¿En quién debería creer?
Ese pensamiento hizo un llamado a aquello ocurrido en aquel sueño. Elegir a una, ¿Qué significa eso? No era elegir entre las Kwyer, sino elegir entre Kwyer y Critha.
De forma inconsciente di un paso atrás, siendo presionado por ella quien dio un paso en mi dirección.
Comencé a correr, aun si ella no me seguía, no sentía que la distancia entre nosotros se acortara.
Desvíe mi mirada al cielo y al suelo, en ellos una cantidad de ojos me observaban sin poder huir.
Intente evitar verlos, pero estos no desaparecían incluso al cerrar mis ojos.
Intenté ver donde estaba ella, para mi sorpresa estaba justo frente a mi.
–No intentes huir
Estoy bajo su poder, en el momento de ver sus ojos, había caído bajo su encanto.
¿Cómo podía salir de esta situación? Si pensaba en ello, Kwyer también me había hecho lo mismo. Que imprudente de mi parte.
–¿Al final no eres diferente de ella?
Al dejar salir ese pensamiento, todos esos ojos que me veían desaparecieron.
–Soy diferente de ella.
Una expresión se filtró en su rostro.
–No creo que lo seas, usas los mismos métodos que describiste de ella, tan diferentes no son.
La presión abrumadora envolvió el entorno, la expresión en su rostro se mostró claramente.
Odio.
–Tengo que hacer esto para encontrarla.
–Ella te hizo esto para que sobrevivieras.
–¡No sabes nada!
–No, no lo sé. Pero que si sé es que si haces lo mismo que ella, entonces eres igual a ella. No puedes negarlo.
La presión se perdió, alguien había forzado su ingreso a este lugar.
Kwyer estaba caminando hasta mi.
–¿Elegir es algo difícil, verdad? A veces tomamos decisiones por otros para salvarlos, otras veces para salvarnos. Solo luego de tomarlas, podemos regocijarnos o sufrir el arrepentimiento.
Esa línea extraña estaba saliendo de los labios de Kwyer, a la par que la distancia entre nosotros se acortaba.
–No tienes poder en este lugar ¿Vienes por voluntad propia, consciente de la trampa que es para ti?
Critha alejo sus ojos de mi, centrándose en Kwyer quien estaba caminando lentamente hacia nosotros.
–Es otra elección difícil, nada más.
–Una elección en la cual pierdes todo.
–Igual a la primera que tomé en el pasado.
Sus ojos se encontraron y ambas se detuvieron, era igual a una competencia de sus habilidades. Eso duró varios segundos, hasta que Kwyer cayó sobre sus rodillas.
–Eres débil para intentar enfrentarme.
Aun así ella no dijo nada, solo pude reconocer que el ambiente había vuelto a la normalidad, las personas se veían caminar por la plaza, aun estaban lejos, pero puedo decir que eso que había hecho Critha ya no seguía en pie.
Con cuidado mi celular hizo una llamada de auxilio, siendo rastreado, pronto debería llegar la ayuda.
–Eso no servirá de nada, aquellos en la Orden están bajo mi control. Ignorarán tus llamadas.
Eso puede explicar la razón de la carta y no una llamada habitual.
–Ese es el caso, espero igual tener suerte de mi lado.
Ignoró a Kwyer para observarme. En ese momento, las manos de Kwyer alcanzaron a Critha sobre sus sienes y allí ambas colapsaron.

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