martes, 23 de octubre de 2018

Capítulo 08

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Al abandonar la casa en la cuál vivió Kwyer por mucho tiempo, empezó a vivir en mi casa. Digo casa, pero es solo un pequeño apartamento sin mucho lugar que ocupar. 
Kwyer se veía mucho mejor, ya no se veía tan delgada, incluso su ánimo y sus movimientos mejoraron, ella ya podía moverse libremente. Aún no estaba en condiciones de correr, pero si se podía poner en pie y caminar por un tiempo. 
Arruinando el buen ambiente tranquilo que sostuve en este tiempo, llego una carta de la Orden con mi nombre en ella. 
Era extraño que enviasen una carta, aun que soy consciente que no saben sobre Kwyer por que de ser el caso solo hubiesen usado la fuerza y en ese caso, solo me quedaría huir. 
Me apresuré a abrirla, pero a mi lado unos ojos violáceos observaban la carta que yacía en mis manos. 
Esta es una carta de la Orden, quiero leer el contenido antes de que lo veas ¿No te molesta? 
Ella movió su cabeza a ambos lados. 
Si es la decisión de Etwhal, entonces esta bien. 
Su comprensión es un alivio, no se que podría llegar a encontrar en esta carta, me da miedo el solo pensar en los problemas que podría traer. 
Fuimos al comedor, ambos nos sentamos en el sillón y con carta en mano respire hondo, no sabía que ocurriría al momento de abrirla. 
Kwyer empujo mis manos dejando caer la carta, gire para verla, su rostro estaba a escasos centímetros del mío siendo acariciado por su respiración, un hormigueo golpeó mi estomago, sus ojos se fijaron en los míos. Las palabras no salían de mi boca, ni de sus labios, sus manos sostenían las mías juntas, sus pómulos habían tomado un color rosado, mis ojos bajaron centrándose en sus pequeños y rojizos labios. 
Kwyer... murmuré. 
Ella cerro sus ojos y se acercó más a mi, no rechacé sus labios que acariciaron los míos, tan suaves y delicados, su fragancia natural, cosquilleó mi nariz, se me aceleró el corazón al igual que el suyo. 
Mi mano derecha se aferró a su cintura, mientras la izquierda sostuvo su nuca, llevando ese dulce beso en algo aun más pasional, la sostuve con mayor fuerza atrayendo su cuerpo al mío. 
En algún momento me recosté sobre el sillón y ella terminó sobre mí, ella no pesaba nada, no sentía su peso. 
Ella se sentó sobre mí, mientras que mi mano acariciaba su rostro, respirábamos con dificultad, podía sentir los latidos de su corazón, ambos temblamos un poco. 
Etwhal... Le costaba mucho hablar Te quiero. 
Sus palabras golpearon mis oídos y mi corazón se aceleró de golpe 
Yo... 
Sus labios me callaron, sin dejarme terminar de hablar. Fue aun más apasionada que antes, nuestras lenguas se entrelazaban y se detenían acariciándose mutuamente. 
Se apoyo sobre mi pecho separando nuestros labios. 
Te quiero. 
Volvió a decir y se lanzó sobre mi, abrazándome con fuerza, mientras yo acariciaba su cabello, en lo que ella refregaba su rostro en mi pecho. 
No podía evitar la sonrisa que se formaba en mis labios, tan feliz me hacía sentir ella. 
Te estas divirtiendo con mi otro yo. 
Al abrir los ojos podía ver a Kwyer, pero ella estaba de pie al lado de nosotros, eran dos Kwyer. 
¿Dos? 
Abrí los ojos sorprendido y observe a ambas que se encontraban allí. 
La Kwyer que estaba acurrucada en mi pecho se levanto y se paro al lado de la otra, mientras yo me senté observándolas. 
Ahora debes elegir. 
Siendo empujado por ambas. 
Caí del sillón, al ver al rededor, solo había una, sentada a mi lado abrazando sus rodillas. 
Fue solo un sueño. 
Sentí un dolor en mi cabeza, me había golpeado al caer. 
Se sintió tan real, que diablos. 
Etwhal... 
Susurró Kwyer, haciendo que mi corazón se agitara. 
¿Podría ser que otra vez me hizo algo? 
Una cosa si fue cierta, en la mano de Kwyer se encontraba la carta que fue enviada por la orden. 
Me senté frente a ella y la observe, estaba dormida, no parecía que vaya a despertar pronto, pese a que habíamos estado hablando y nos quedamos dormidos, no se en que momento el sueño ocupo el lugar de la realidad, recuerdo que llego la carta y la sostuve hasta llegar al sillón, pero desde allí comenzó ese sueño... 
Hay cosas que no me cierran, por lo pronto voy a abrigarla y leeré la carta. 
Fui a mi habitación y tomé una frazada abrigándola con ella, pero ahí note algo extraño, Kwyer tenía en su cuello una marca, era como un código Qr algo similar a eso, por mucho que lo mire no iba a obtener la respuesta si no sale de su boca. 
Saque el celular y tome una foto de ello, luego intente revisar con un lector de códigos, pero no aparecía nada sobre eso. 
Lo ignore por el momento, me senté a su lado y al hacerlo, ella cayo sobre mi hombro apoyándose en el. 
Respire hondo y abrí la carta, que decía: 
«Sr Alexander Bertrand: 
Bajo conocimiento de su condición dentro de la orden, estamos informados de que usted esta alojando a alguien indocumentado, por favor diríjase a un agente de la Orden para regularizar su situación».  
Ignorando varias cosas, pero ellos sabían de Kwyer, no me sorprende, después de todo siempre están monitoreando las actividades de los miembros. 
La pregunta es ¿Qué voy a hacer? 
«Dump, dump» 
«Dump, dump».  
«Dump, dump».  
Podía oír el corazón de Kwyer sonar de esa forma. 
Tanto silencio para notar que no puedo dejarla a su suerte. 
Quité el cabello que ocultaba su frente, vea como la vea, ella es una mujer delicada, no parece más que una chica albina, pero entonces ¿Qué? 
Valentina, Yutime dejo su número para ayudarme, pero ella esta en una misión, molestarla por esto. No, es necesario, si ella me dijo todo eso, era por que necesitaba mi ayuda y para compensarlo ella me va a ayudar. 
Primero debería tener un referente, los casos de indocumentados no son tan extraños, es solo que la raza de Kwyer es desconocida, esto podría no ser bueno, no quiero que se vuelva un conejillo de Indias. 
Acaricié su cabeza, esas emociones que sentía en el sueño ya no me afectaban, es probable que ella me haya hecho algo.  
Deje de pensar en ese asunto, no podría resolverlo si no salía de su boca, no tengo forma de evitar eso, aun asi no es un problema. 
La carta que había recibido es el actual problema, si conocen de su existencia, que tomen nota sobre ello sin actuar, significa que ellos no saben nada sobre Kwyer, si no mal recuerdo solo mis compañeros sabían sobre ella. 
¿Qué debía hacer?  
El pedido de Yuti era protegerla, ocultarla por su poder, ¿de que raza debería decir que es? Algo no me gusta mientras más pienso en ello, se siente todo muy artificial. 
Observo a Kwyer quien estaba descansando sobre mi hombro. 
Puedo intentar algo irracional, si usa las lentillas rojas, podría pasar por albina, aun asi es difícil explicar su origen. 
Tomé el teléfono y llamé a Yuti, explicándole el mensaje de la carta. 
Debes ir y declararla como humana, con capacidades psíquicasYa hay algunas personas así en Manna.  
Entiendo, pero aún así no me siento seseguro. 
–Di que vas en nombre de el Dr. Weissman. 
Voy a hacer eso entonces. Gracias por la ayuda, lamento molestarte en tu trabajo 
Ella cortó la llamada, mientras yo dejaba el sillón y a una dormida Kwyer para aprontar lo necesario para el día siguiente. 
La observé otra vez y recordé ese sueño, debía elegir entre ellas, o debía hacer una elección diferente. 
La enemiga de Kwyer es Critha, según Kwyer ella era la mayor traidora a su raza y a su vez culpa a Kwyer por lo que le ocurrió, no entiendo, algo falta en este rompecabezas. 
¿Qué es lo que debo elegir? 
Continúe mi camino con esa idea en mente, intentando no tomarle demasiada importancia, ese fue el mayor error que tuve. 

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