martes, 23 de octubre de 2018

Capítulo 02

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Con el avance de la noche dejé atrás a Kwyer. No quería aceptarlo, era frustrante, pero ella lo hizo para darme la oportunidad de volver a verla. 
Alexander... 
Aun así ¿Por qué estaba allí? No era normal para los humanos, ni para otra raza... 
Alexander... 
Tal vez debería llevarla a la Orden, que la vea el Dr. Bradley a ver qué opina de su caso. 
¡¡Alexander Bertrán!! 
Un grito a mi oído me regresó de mis pensamientos. 
¿Qué pasó? pregunté observando al grupo que no apartaba la mirada de mí. 
¿Estás enamorado no es así? me interrogó Valentina sin reservas. 
¿Enamorado? ¿De quién? Solo estoy preocupado por Kwyer. Pero no es solo eso, no quería dejarle sola ¿Cómo estará? Espero encontrarla hoy... 
Alexander... hola... volvió a llamarme. 
Lo siento, estaba pensando en algo que no puedo ignorar. 
Ella dejo escapar una risita, tapando a prisa su boca con sus delicadas manos. 
Lo sé, ella te preocupa, pero sin tu ayuda no podemos empezar la sesión de fotos. 
Olvide que los Ellums como ella perciben los pensamientos. 
Tomé la cámara, revisé que tuviese el lente correcto para el clima de hoy, observe la posición de los reflectores y las luces, comenzando a organizar al equipo. Cada foto resultaba mejor a la anterior, para que luego de media hora pudiésemos cambiar de lugar. 
Era un grupo muy unido, todos y cada uno teníamos conocimientos sobre la Orden. La mayoría de ellos eran humanos, Manneanos, que también formaban parte de ella, teniendo sus medios para defenderse y contactar a otros miembros. 
¿Debería presentar a Kwyer a la orden? No sé nada sobre ella, aunque dudo que exista la posibilidad que sea alguien malvada. 
Pensativo de esa forma podrías modelar sin problemas murmuró Natasha palmeando mi hombro. 
Perdón, mi mente esta en otro lado comenté con una tenue sonrisa. 
Sí, sobre una casa abandonada intervino Valentina, regodeándose del conocimiento que obtuvo de mis pensamientos. 
No voy a negarlo dije inclinando la cabeza al frente. Por favor, necesito un consejo. 
Esperaba sus risas, pero solo recibí más palmadas en mi espalda. 
Es sorprendente que pidas ayuda palmeó con más fuerza mi espalda, siempre intentas resolver las cosas solo. 
No es que no lo intentase, es solo que no tengo ninguna pista sobre Kwyer”. 
Ella me quedó observando, era obvio que estaba espiando mis pensamientos. 
¿Podrías dejar mi cabeza tranquila? 
Puse mi mano frente a ella haciendo que inflara sus cachetes, cruzando los brazos. 
¿Y bien, de qué trata? volteó la mirada a un lado. 
No sé qué debo hacer. 
¿En qué sentido? ¿Avanzar en su relación? dejó escapar una sonrisa. 
No me refiero a eso. No  de qué raza es, ni que hace allí. 
¿Le preguntaste? 
Asentí, ella comenzó a sobar su barbilla. 
Así que perdió la memoria ¿A ti qué te parece? preguntó con una expresión entre seria y confundida. 
Si estabas antes en mi cabeza deberías saberlo solté un suspiro Creo que ella necesita tiempo. 
¿Para conocerte mejor? 
Soltó la carcajada. 
La observé sorprendido, pese a su burla, tenía sentido lo que dijo. 
Si Kwyer me conoce mejor es probable que acepte mi ayuda. Aun soy un extraño para ella ¿Por qué no lo pensé? 
Muchas gracias por el consejo. 
Volví a inclinarme para agradecerle. 
Ya deja eso, no era el consejo que iba a darte. 
Pero era justo lo que ignoraba, por eso te agradezco. 
Ahh, que alivio, solo tengo que ir con ella y estar a su lado, hasta que sea capaz de escucharme. 
Cuéntanos lo que conoces de ella. Cómo es, de qué hablaron. Eso podría ser útil para su relación. 
Natasha, no es una relación, es alguien a quien quiero ayudar. 
No intentes esconderlo, nunca te vi tan apasionado con algo como para olvidar la sesión de fotos. 
Como podría decirlo... Verla allí sola me generó una horrible tristeza. 
¿Entonces lo haces por lastima? 
¡¡No es eso!! me levanté exaltado. 
¡Oigan, ahí atrás! Aún no llegamos, quédense en sus lugares  ¿quieren qué nos multen? 
Me volví a sentar al escuchar a Javier retarnos, por grande que sea la camioneta no es fácil olvidar donde estoy. 
Siendo honesto, no la había visto antes. Es como si fuese olvidada por el destino se mantenían en silencio al oírme hablarVerla allí, ignorada por todo, hizo que el deseo de permanecer a su lado naciera en mí. 
Mis dedos se enredaban entre ellos mientras el recuerdo de la primera vez que la vi iluminaba mi memoria. 
Solo quiero hacer algo por ella murmuré. 
Valentina saco su celular, comenzando a revisar algo. 
Pásame tu número, Alexander. En el peor de los casos me avisas y voy en un instante. 
Por un momento creí que se trataba de una broma, pero su seriedad lo dijo todo. 
¿Estas segura? El trabajo te ocupa y tu misión… 
Coloco su mano frente a mí. Lo sé, no debo hablar del asunto. 
Te entiendo, por eso lo hago. Además, en el futuro podrías ayudarme me sonrió, viendo como todo lo que creí se desmoronaba ante mis ojos. 
“¿En el futuro? ¿Cuándo? ¿De qué forma yo podría ayudar a alguien como Yuti?” 
Le di mi número. Ella sabía mejor que nadie su situación y no quiero perder esta oportunidad, podría serle útil. 
Todos quedamos en silencio, el ambiente se había vuelto extraño, ninguno se animaba a decir nada. 
Por mi parte estaba emocionado, no podía esperar a terminar la sesión de fotos para ir a ver a Kwyer. 
En esta ocasión Yuti, digo Valentina, se quedó hasta finalizar la sesión, mientras hablaban de cosas triviales. Ella menciono a su nueva amiga, otro Ellum, que siendo tan bella quería unirla a las sesiones. 
Tras toda esa ceremonia post-sesión, termine mucho más tarde que el día anterior. Ya estaba oscureciendo y ellos mencionaron la idea de una sesión nocturna, pero me disculpe con ellos huyendo del lugar y  rogando que por favor este día no. 
Volvía tan a prisa como pude, sintiendo una fría llovizna que iba volviéndose poco a poco más fuerte. Muy cerca de allí me detuve a comprar un paraguas y algo caliente para comer. 
Me comenzó a inundar la duda ¿Ella se estaba refugiando de la lluvia? ¿Se mantendría en el mismo lugar? 
Comencé a correr, para descubrir lo que temí. Ella estaba bañada por la llovizna, no temblaba, pero tampoco se alejaba del lugar. 
¡¡Kwyer!! grité ¿Por qué te quedas ahí? 
Ella no se levantaba, ni movía su cabeza para verme. 
Corrí a su lado y puse mi abrigo sobre ella. Al hacerlo, levanto la mirada y me observó fijamente a los ojos. 
¡¡Ahhh!! di un respiro. Mi corazón había pasado de cero a cien al verla bien, que no reaccionara me había asustado. 
La cubrí con el paraguas y le pedí que lo sostenga. Ella accedió sin problemas. 
Ya regreso susurré a su lado, cubriéndola más con el abrigo. 
Corrí lo más rápido que dieron mis pies hasta un supermercado y tomé las cosas más necesarias en ese momento. No me importo utilizar la tarjeta para pagar lo que fuese por ella. 
Mi cabello rojo dejaba caer las gotas de lluvia mientras corría de regreso para volver a su lado, en lo que iba cubriendo las bolsas con el cuerpo mojado. 
“Al fin llego, Kwyer debe estar muy mal ¿Por qué no se cubría de la lluvia? Hay mucho que quiero preguntarle, pero por el momento me voy a limitar a ayudarla y ganar su confianza”. 
Saque una toalla enorme de una bolsa y comencé a secar su pelo, era un sinsentido bajo esa fuerte llovizna, pero dejándola en su cabeza, al menos no enfriara más. Le di en las manos otra más chica para que fuese secando su cuerpo, fue una sorpresa ver como si lo hacía. Entre tantas vueltas que daba con la toalla sin moverse del lugar pude ver algo sorpresivo. Ella estaba cubriendo con su cuerpo el cisne de papel que le había regalado el día anterior. 
Enmudecí. Ella a pesar de su situación, valoraba el regalo que le había hecho, por muy simple que este era. No podía dejar de verla, pero la tristeza fue anidando en mi interior. Al ir secando su cuerpo ella dejo entre ver sus brazos y parte de sus piernas. Anorexia. Ella estaba famélica, tal vez por ello no se movía de allí. No es que no quisiese hacerlo, su cuerpo no se lo permitía. 
Etwhal, ¿Por qué haces tanto por mí? preguntó. 
¿Por qué lo hacía? Quiero ayudarla, pero por alguna razón ella me preocupa. No siento ese amor del que tanto predican, pero una cosa es segura. la quiero ver bien. 
Una razón es que quiero hacerlo le sonreí mientras sentía una fría gota de agua recorriendo mi rostro congelado. 

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