martes, 23 de octubre de 2018

Capítulo 11

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En la casa de ese Ellum, estábamos desayunando sin ningún problema, pese a sus preguntas, le dije todo sin reservar nada. 
¿Una raza externa? No conozco alguna de ellas, Ultqiart. En Caelum no había nada sobre ellos 
El Ellum se mantuvo pensando un tiempo sobre ellosin decir nada más. 
Kwyer estaba sentada junto a nosotros, no decía nada, solo se mantenía calma mientras hablábamos. 
Etwhal, considero que debería informar esto a CaelumDicho esto, voy a esperar a que resuelvan sus asuntos antes de hacerlo 
El Ellum... No, Aladael me lo había mencionado antes, si desconocía sobre ella iba a anunciarlo a Caelum. 
Aladael, estoy agradecido por tu ayuda, en ambas ocasiones. Sin ella estaría en apuros 
Su cabello dorado se balanceaba por la brisa que ingresaba por la ventana, esa apariencia tan pulcra y cálida me recordaba a Yuti, algo que me relajaba. 
Entiendo tu relación amistosa con Yutiel, más así, ella es considerada una traidora. Debes tener cuidado ante otros Ellums 
No reaccionó mal ante mis pensamientos, había olvidado ese punto de su raza. 
Lo tendré en mente 
Si así lo desean, puedo sumergirme en su mente, develando su pasado 
¿Es eso posible? Yuti no podía hacer eso 
Ella es talentosa en el combate. En mi caso, poseo un estigma que me ayuda a interpretar la mente de otros 
Un estigma, ese es el poder secreto de los Ellums, aquel que puede equiparar a los Ageanos. 
Mis ojos observaron a Kwyer. 
Lo aceptaré si es el deseo de Etwhal 
Ella no demostró dudas en su confianza, aun así yo tenia mis dudas sobre lo que podríamos descubrir. 
Si ella no tiene reparos en ello, te agradecería hacerlo 
Aladael nos llevó a una habitación apartada, en ella había un sillón que se reclinaba dejando a quien lo use, en una cómoda posición recostado. Se le pidió a Kwyer ocupar ese lugar, mientras que él se sentaba en otra silla tras su cabeza y allí sus manos llegaron a las sienes de Kwyer, develando todos sus secretos. 

*** 

Nació en un planeta conocido como Agzhaer, dentro del yugo de una pequeña familia. Hábil en sus estudios y talentosa en lo estratégico, pronto fue llamada para formar parte de un equipo militar. 
En su planeta habitaban dos razas, los Ultqiart y los Hagurat. Estos segundos, eran una raza extraña y amante de lo mítico, mientras que tras esa fachada, realizaban experimentos y rituales extraños que resultaban en algo ilógico e incomprensible para los Ultqiart, quienes en varias ocasiones se vieron obligados a enfrentarlos. 
En ese equipo militar, Kwyer y Critha se conocieron, tras el talento de Critha para la batalla y las grandes estrategias de Kwyer, pronto se hicieron conocidas. 
Los altos mandos habían reconocido tanto los talentos de Kwyer que pronto se vio relegada a una posición fuerte dentro de su jerarquía militar. Mientras que Critha quien era una gran capitana, resulto en varios ascensos, obteniendo bajo su mando, a una gran cantidad de soldados. 
Todo iba en orden, hasta un fatídico día. 
Los Hagurat lograron algo impensable para los Ultqiart, llamaron con sus artes arcanos a una raza extraña. Esta arrasó a los Hagurat, colisionando de forma continua con los Ultqiart. 
Las bajas en los Ultqiart comenzaron a ser alarmantes, todos aquellos que enfrentaban a la raza extraña terminaban siendo infectados por un extraño virus que carcomía sus fuerzas hasta acabarlos. Los primeros días era algo normal, tras unas semanas comenzaban a vomitar sangre y así, la enfermedad se volvió una pandemia, que en pocos meses extermino en casi su totalidad a los Ultqiart. 
No encontraban el foco causal incluso con su alta tecnología, en el momento que descubrieron el punto afectado, comprendieron que era el fin de su raza. El virus tenía una extraña forma de actuar, el primer sistema afectado era el reproductor, con esto, incluso si lograban sobrevivir al virus, su descendencia se vería afectada. 
Al conocer esa información, el resto de lo ocurrido, fue casi igual a lo contado por Kwyer, solo había un gran cambio en ello. El escuadrón de Critha fue usado como conejillos de indias ante tal situación, no habían sido afectados y tras confirmar el resultado, Kwyer tomó el mismo tratamiento para sobrevivir. 
Podía sentir algunos huecos en la historia, era como si Kwyer o alguien bloqueara esos recuerdos, para no dar información que podría ser relevante. 
 Lamento no poder escarbar más en sus memorias, alguien, o ella bloquearon cierta información. Siendo sincero me siento aterrado de ver esos recuerdos. 
Incluso un Ellum como Aladael sintió temor de lo que vio. Tal parece que expresar todo seria una mala idea para ambos. 
¿Crees que Kwyer es alguien que traicionaría a sus compañeros? 
Su expresión no cambio incluso al hablar. 
Siento que es capaz de ello, aun siendo el caso, considero que sus recuerdos fueron modificados. Hay puntos extraños en ellos 
Modificación de recuerdos. Siendo conocido como Walkyr, decir que las cosas en ese sentido serian imposibles sería una tontería en Manna. 
Allí se encontraba Kwyer, descansando tras tanto tiempo siendo inspeccionada su mente. 
No se que decisiones tomar murmuré a su lado, mientras de forma inconsciente acariciaba su cabello. 
Debes encontrar a la otra Ultqiart y entablar una conversación en vez de una batalla. 
De poder hacer eso, ya lo hubiese hecho. 
Siento que ella puede tener la pista para resolver este misterio. 
Al oír las palabras Aladael, recordé algo de las primeras menciones de Kwyer. Solo sus cápsulas cayeron en esta dirección, existiendo tantas, solo las suyas terminaron acá. Demasiada coincidencia si me preguntan. 
Cuida de Kwyer por mi un momento, siento que puedo encontrarla de algún modo. 
Él aceptó mi encargo, mientras iba dejando su casa para encontrarla, puede que lo que ella esconda, sea más profundo de lo que imaginamos. 

*** 

Fui directo a la Orden y allí hable con la recepcionista. Averiguando quien había enviado esa carta, pude determinar quien era el contacto de Critha. 
Una de las administrativas de la Orden atendió mi petición para hablar sobre ese asunto. No fue la persona que me recibió cuando fui a explicar la situación, si no otra persona. 
Tras unas pocas palabras, le mencione en pocas palabras que Alexander Bertrand iba a estar esperando en la misma plaza a su jefa. 
Hizo un rostro de sorpresa, sin dejar de lado la fachada de su desconocimiento. 
Dejé el sitio y esperé en esa plaza durante dos horas, hasta que la persona que esperaba encontrar apareció. 
Buenas tardes Etwhal, no esperaba que me buscaras por tus medios 
Critha estaba frente a mi, se veía un poco mejor, aunque a diferencia de Kwyer, su cuerpo no había sanado por completo. 
Preferiría no llegar a este punto, pero creo que es necesario que ambos podamos hablar 
Su vestimenta era particular, sus labios resaltaban en un tono rojizo, sus ojos color esmeralda denotaban un pequeño tono amarillo, su cuerpo delgado y su piel pálida eran tan atractivos, que no podía evitar observarla. Su hermoso cabello, que antes lo llevaba suelto, ahora lo llevaba en dos colectas resaltando entre las separaciones de estos, un color rosáceo en ellos, similar a cuando se usa la tinta para cabello dejándolo negro y raíces en ese tono rosáceo. 
Era extraño ver esa apariencia con coletas, siendo ella una mujer tan fuerte y poco expresiva. 
¿Me estas invitando a una cita? Esperaba otra cosa del hombre que ella había escogido 
Deje escapar un suspiro, no esperaba conocer a alguien similar a Yuti entre el enemigo. 
Nos sentamos en la plaza tras comprar un café caliente y algo con que acompañarlo. 
Gracias murmuró al recibir el café caliente. 
Es una fecha fría y considerando la condición de Kwyer, no creo que la de ella sea mucho mejor. 
Urge en la mente de Kwyer y puedo asegurar que sus recuerdos fueron alterados 
Ella bebió su café al escucharme sin decir una palabra. 
Tras pensar lo que ambas habían dicho y lo que obtuve de sus memorias, considero que hubo un tercer implicado. 
Sus ojos cambiaron, desde el café hacia mí. 
¿Tienes alguna prueba de ello? 
Fue inesperada esa reacción, imaginaba que iba a ignorar mis palabras por completo. 
No tengo pruebas que pueda compartir, siendo mi palabra algo en lo que no podrías creer, traje una grabación junto a mi para comparar tu opinión. 
Le entregué la grabadora y ella solo la guardo en su bolsillo, mientras sorbía un poco más de café. 
¿No quieres oírla? 
No quiero arruinar el momento. 
Antes que de poder terminar mi café, pude entrever en sus ojos, una mirada solitaria. 
Por alguna razón, decidí entregarle mi café sin terminar. 
Si no te gusta, puedo ir por más. 
Negó revoloteando sus coletas, mientras bebía con cuidado. 
Se ruborizó tras beber un sorbo. 
Un beso indirecto. 
¿Eh? Nunca considere tal cosa. 
Ella era sorprendentemente tímida y cohibida, sus actitudes eran aun más cerradas que las de Kwyer. 
¿Puedo hacerte algunas preguntas? 
Esa ya es una pregunta. 
Quiero decir, ¿Puedes contarme de tu pasado? 
Suspiró bajando su mirada al suelo, dejando entre nosotros una fría atmósfera. 
Ocurrió hace mucho tiempo... 

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